PRIMER ENCUENTRO

PRIMER ENCUENTRO

Foto de Yaroslava Borz 

¡No le voy a gustar! ¿Cómo le voy a gustar? Si mi cabeza parece un césped sin hierba y mi nariz podría oler desde aquí su perfume. ¿Y por qué me he afeitado? Si ella me ha dicho mil veces que le gustaba esta medio barba con la que me ha visto en cada una de las videollamadas que hemos hecho estos meses. ¡Vaya ocurrencia la mía! Afeitarme el mismo día, sabiendo que la piel se me irrita… Si es que solo he pensado en besarla y que no pinche. 

¿Y por qué me he puesto corbata? Para una primera cita camisa y corbata. ¿Seré cenutrio? Si parece que voy a una entrevista de trabajo más que a una primera cita en persona. Bueno, no pasa nada. Bromearé con eso. Seguro que le caigo bien. Se ríe mucho en nuestras conversaciones por whatssap y en las llamadas también. Esa risa tan dulce que se me clava en el alma cada vez que la oigo. Pero, ¿por qué se me ocurrió proponerle vernos? Verás que después de este primer encuentro se rompe la magia y me empieza a ver como un amigo… el eterno amigo… ¡Joder! que yo quiero algo más. 

Venga, ya está bien de darle vueltas al coco. Si está a punto de llegar porque son casi las cinco de la tarde. En cualquier momento aparece por la puerta principal del parque y empezará a contar bancos hasta llegar al quinto,  y aquí estoy yo. Sentado. Esperando. Como hemos acordado. 

¡Uf! Es ella. Ya viene. Es tan preciosa como sabía, como esperaba. ¡Qué andares tan graciosos! Anda como dando saltitos.  Y qué piernas… Joder. La verdad es que no es muy alta pero sabe sacarse partido. Está preciosa con ese vestido. Se ha recogido la melena… ¡Que pelazo tan negro! Pero, ¿por qué se lo ha recogido? El pelo suelto le queda tan bien. ¿Y por qué no se quita las gafas de sol? Si tiene unos ojazos verdes que da pena no estar mirándolos a cada momento. ¡Uff! Y los labios los trae pintados en rojo. Me vuelve loco. Quiero morder ya esos labios y no quiero ni pensar en los de más abajo…

¡Tranquilo! ¡Tranquilo! Que solo te faltaba levantarte y estar empalmado. Venga piensa en otra cosa. Quedan cuatro pasos. Ya llega. Baja, joder, baja. ¡Abuela! ¡Mi tía Paca! Ahora todas me parecen guapas. Mi corazón está a mil. No puedo articular palabra. Seguro que si hablo tartamudeo. 

Me sonríe. No dice nada. ¡Di algo tú, que yo no puedo! Le devuelvo la sonrisa y cierro los ojos para darle un beso en la mejilla, pero no ha girado la cara. Son sus labios. Estoy tocando sus labios. Me está besando, nos estamos besando. ¡Uf! Creo que ya te quiero. 

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