EL NEGOCIO

EL NEGOCIO

— Hijo mío, toma las llaves de la farmacia. Espero tener mucho tiempo para poder ayudarte y resolver las dudas que te surjan — dijo el abuelo con la voz entrecortada sabiendo que sería el último día tras ese mostrador.
— Abuelo, gracias. Te necesito que los estudios son una cosa pero verme aquí al frente de tu legado… da miedo.
— Nada de miedo. Te has criado entre recetas y fórmulas. Has pasado tantas horas en esta botica que no te quedan secretos por descubrir.
— Si, abuelo. No te quito razón, pero… siempre al otro lado del mostrador. Ahora cambiamos los sitios y… ¡qué respeto! — contestó.
— Pues entonces, si sientes respeto, me quedo tranquilo porque ese ha sido mi lema siempre — dijo el abuelo — Respeto por cada uno de los clientes que vienen a ti cuando más necesitados están, cuando tienen enfermedades, dolor o molestias. No corras, dedica a cada uno el tiempo que necesite porque en ti no solo buscan el remedio, también el consuelo, la ayuda y, a veces, hasta las respuestas a las dudas que el doctor no resolvió. Y si alguno se entretiene demás, que también los habrá, encontrarás la manera de decirle que el siguiente está peor y tiene más urgencia. Y respeto por cada tratamiento porque tras ellos hay estudios, pruebas y mucha dedicación de cada uno de los científicos que lo creó. Y, como no, respeto por los médicos que son los que nos guían, los que mandan y dirigen. Ellos son tu faro. Recuerda que tras este mostrador serás jefe, compañero, amigo, psicólogo, boticario y hasta gestor. Trata al que llegue como te gustaría ser tratado y todo saldrá bien. Y si algún día no estoy a tu lado desde donde esté, te observaré. Cuida el negocio y el negocio te cuidará a ti.

Disparador creativo: los retos de Ludus

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