FINDE DE LAS LETRAS

FINDE DE LAS LETRAS

Cenar con Alatriste y dormir entre algodones. Viajar por tus calles y descubrir cada esquina, pisar por donde ellos pasaron, crearon, vivieron. Seguir vuestras huellas. Trasladarte en un tour a un ajusticiamiento en tu Plaza Mayor, descubrir que cerca de allí durmió “bajo el ángel” Lope de Vega, conocer los teatros y los rifirrafes entre literatos.

Soñar con cada historia, hacerla tuya. Traer el pasado al presente. Conocer lo ignorado de muchos escritores y alguna escritora, grandes precursoras. Saber que en el Parnasillo del príncipe bebieron y brindaron, que Oscar Wilde nunca fue un invitado. Escuchar vuestras poesías recitadas y casi cantadas. Trasladarte sin moverte a un corral de comedias, leer vuestras frases en el suelo y carteles conmemorativos en cada rincón. Almorzar en el callejón del gato y que un Inclán dibujado sostenga mi copa.

Y entre copas y cafés saber que tienes delante a una Amélie que se afana y consigue que las personas de su alrededor sean tan felices como ella imaginó. Entre libros y películas llegamos a la letras más vivas, las letras representadas con obras más actuales y un John Gray muy español. Risas y carcajadas que todavía suenan en la cabeza y te hacen saber que ella es una gran (e)lección.

Por si esto fuera poco, llega la noche y la cena entre tomates rojos fritos, unos exquisitos libritos y el cóctel definitivo para los no tan niños, ni tan perdidos.

Un viaje entre libros, libretas y muchas letras todas las que me faltan para agradecer la pasión en cada detalle, el mimo y el esfuerzo. Eres muy grande, hermana.


Cuando te dejan sin palabras. Cuando te miman hasta el extremo. Que nunca se acaben los puntos suspensivos.

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Un comentario en «FINDE DE LAS LETRAS»

  1. Profundo, intenso y disfrutado es este relato, tanto como para quien va dirigido… Findes así son regalos para siempre!!!

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