AL DESCUBIERTO

AL DESCUBIERTO

Él, con peluca tan rosada como rizada, la cara maquillada con coloretes rojizos, intentando parecer gracioso con una nariz roja de gomaespuma que no se sostenía en su minúscula nariz. Las ropas anchas, coloridas y unos zapatos enormes que le hacían chocar con cualquier esquina y tropezar a cada paso. El payaso torpe.
Ella, con sombrero pirata a la cabeza, el parche tapando su ojo miope y la ropa queriendo simular una sexy pirata de pacotilla. En la mano sostenía una espada de plástico con la que pretendía bromear y hacerse la simpática y no tenía ningún  éxito. La pirata malapata.
Y allí, entre tanto barullo, descubrieron sus verdaderas identidades. Y todos los sonidos de alrededor quedaron minimizados por el ruido de la decepción. Ese que te rompe en pedazos y te deja tiritando. Disfrazados para cumplir con el protocolo carnavalesco se sentían tan ridículos por encontrarse allí, como por la situación. Habían intentado interesarse, gustarse y casi hasta quererse pero al verse frente a frente supieron que todos los esfuerzos fueron en vano.
Tantas horas a través del chat perdidas, queriendo parecer quien no, buceando en Google para conocer mejor las pasiones contrarias e impresionar cuando, en realidad, no les interesaba nada de lo que se decían. Se habían mentido tan bien que no podía ser real que no fuera cierto pero, enfrentados, supieron que aquello no funcionaría porque no habían llegado ni a la media hora de charla y ya no tenían tema de conversación. Y porque es imposible forzar lo que no sale rodado. Porque mentir tras una pantalla es fácil, pero en directo y durante mucho tiempo, es insostenible.
Su relación más corta. Ni una noche de amor.
**Relato escrito para los retos de Ludus
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