SOY COMO TÚ

SOY COMO TÚ

— ¡Claro! Te acompaño sin duda a tu cita con el endocrino. Sabre yo de médicos… —
dijo la señora María a Jose que todas las mañanas venía a cuidarla y ayudarle con lo básico.

— ¡Ay, María! No sabe usted como se lo agradezco, que yo estoy para cuidarla pero a veces los cuidadores necesitamos de atención y ayuda.

— No te preocupes. Sé lo que necesitas. Yo, a tu edad, también lo necesité pero tuve que esperar mucho tiempo para poder hacerlo.

— ¿A qué se refiere? — preguntó Jose. ¿No sabrá usted para qué es mi cita, verdad?

— Desde el primer día que te vi supe que eras como yo, pero claro, no me atreví. Es algo que tú tienes que contar. No iba a ser yo la que te dijera nada.

— ¿De verdad lo sabes? ¿Tanto se nota? Si es que está claro… Necesito ya la hormonación para dar el paso definitivo, pero tengo tanto miedo de equivocarme, de salir de este escondite que es mi cuerpo, de abrirme al mundo. No sabe usted cuántas veces he cambiado la cita.

— Lo sé. Yo también viví eso, pero esta vez no se pospone. Iremos a que des el paso. Te acompañaré en el proceso. Seré tu sustento cuando tomes tu primer Androcur, igual que lo fue mi madre conmigo aquel trece de abril de 1980. Mañana hace cincuenta y dos años. Ahora todo es tan distinto a entonces pero, lo importante, es que estoy contigo. Tendrás mi apoyo. El proceso es difícil pero ¿sabes qué? Yo ya he pasado por todo eso.

— Entonces, María, ¿no le importa si, a partir de ahora, me llama usted Lorena?

— Estaba deseando que me dijeras tu nombre real. El otro sabía que no te pertenecía.

**Relato escrito para los Retos de Ludus

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